Saturno devorando a su hijo. Óleo sobre yeso montado en tela.
146 x 83 cm. Museo del Prado, Madrid.
Durante la última parte de su vida, antes de mudarse a Francia -donde falleció-, Goya cubrió las paredes de su quinta con sus famosas "pinturas negras", las más misteriosas de su genio extraño y atormentado. Parece que algunas de sus visiones penetran más a fondo las partes oscuras de la mente. Una de ellas, "Saturno devorando a su hijo", es una de las pinturas más escalofriantes que jamás se han pintado.
A título personal encuentro la bárroca versión de Reubens mucho más perturbadora, sin embargo es innegable que encuentro - si vale la expresión- mucho más encantadora la versión de Goya, muy probablemente es por es cuerpo cercenado que devora Saturno o más bien por esa mirada de desesperación que se observa en los ojos de Saturno, ese mismo sentimiento que invade al expectador al pensar que se ha tomado una decisión de la cual no hay marcha atrás.


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